miércoles, 24 de enero de 2018

La prisión de nuestra auto-tortura

Fritz Perls hacía referencia a la neurosis como un trastorno de crecimiento. En efecto, de todas las definiciones que yo he encontrado, esta es la que considero que se ajusta más al término.
 

 
 
Nos negamos en innumerables situaciones a responsabilizarnos de nuestros actos y de las consecuencias que éstos acarrean. Es una tendencia a atribuirnos cosas que no nos corresponden, o al contrario, colocar fuera aquello que negamos de nosotros mismos. En este caso existe una distorsión manifiesta de los límites y actuamos de una forma incongruente y desorganizada. Un ejemplo de esto sería el estar justificándonos a la hora de hacer o no hacer aquello que realmente no queremos. Aquí entra en juego nuestro policía o saboteador, "el perro de arriba", o lo que en términos psicoanalíticos podríamos comparar con el "superyó" (la socialización básicamente aprendida a través de los padres y la interiorización de normas consensuadas socialmente). Este el perro de arriba es inquisidor, normativo e implacable. Nos dice en todo momento lo que debemos hacer, lo quiere ya y no permite error alguno (nos maltratamos). Un ejemplo de esto sería: "Tenía que haberlo hecho hoy", "No debía haber hecho eso", "Tengo que dejar de fumar ya", etc.

Está además otro saboteador nato "perro de abajo o Under Dog", cuya lucha constante con el perro de arriba conduce a la fragmentación de la personalidad. Este se justifica, se hace el remolón, y dice: "Bueno... ya si eso lo hago mañana", "Pero es que me han tocado tanto las narices... que he tenido que hacerlo", "Ya dejaré de fumar, hay gente que lleva toda la vida fumando y no le ha pasado nada".
 
Este constante juego de auto-tortura o masturbación mental entre estas dos entidades nos conduce a una fatiga que nos despersonaliza y no nos permite ser libres de nuestros pensamientos ni de nuestras conductas.
 
Por esto mismo los diferentes métodos de aprendizaje y las técnicas de modificación de conductas desarrolladas por distintos psicólogos en la primera mitad siglo XX, supusieron una alternativa al método psicoanalítico, pero lejos de que supusiese un auténtico crecimiento y cambios significativos a largo plazo. Si pueden precisar avances a corto plazo gracias a la adquisición de nuevas técnicas de comunicación, control de hábitos, racionalización de pensamientos, etc., que ayudarán a mejor manejo de situaciones concretas pero sin que se produzca una generalización a situaciones similares. 
 
Solo conectando emocionalmente con aquellos estímulos, e incluso los más arcaicos posibles, podremos desenmascarar a estos dos personajes (perro de arriba y perro de abajo) que falsean considerablemente nuestra percepción y por lo tanto hacen que adoptemos respuestas incoherentes y descontextualizadas. Tomar conciencia de lo que hacemos y responsabilizarnos de ello supondrá un significativo avance hacia la madurez auténtica.

Conociendo el cerebro

Desde mediados del siglo XX la neuropsicología ha supuesto un gran avance en la comprensión del funcionamiento del cerebro y las conexiones inter-neuronales (sinapsis). Esto permitido comprender y abordar mucho mejor enfermedades como el párkinson, el alzehimer y otros tipos de trastornos. Desde dispositivos neuronales que permiten a los enfermos de párkinson dejar de temblar, hasta neuroimplantes que devuelven la capacidad auditiva o motora.
También ha descubierto que existe una relación muy estrecha entre la psique y el tejido nervioso, por lo tanto las conexiones neuronales no son fijas ni inmutables. Podemos ser los escultores de nuestro propio cerebro. Es un camino hacia la libertad que irá liberándonos de nuestros propios condicionamientos.

Esta ciencia no sólo aborda el estudio a nivel molecular, es decir, de la conformación puramente física del sistema nerviosos, sino su relación con los procesos de aprendizaje, los procesos cognitivos, las emociones y comportamientos del individuo hacia con el entorno.

Así pues, la toma de consciencia a través de un proceso de crecimiento personal, la meditación, el movimiento expresivo, etc., pueden ejercer sin duda de moldeador de nuestra personalidad y desafiar a nuestro propio carácter.

Como decía Gurdjieff: "Todas las religiones hablan de la muerte durante esta vida en la Tierra. La muerte debe ocurrir antes de que podamos nacer de nuevo. Pero, ¿Qué es lo que tiene que morir?... La falsa confianza en "lo que conocemos", el amor propio y el egoísmo. Nuestro egoísmo debe ser truncado. Antes de que el crecimiento real sea posible, nuestra personalidad debe morir".
Es fundamental para el desarrollo de cualquier actividad psicoterapéutica, conocer el funcionamiento básico de nuestro cerebro y el sistema nervioso.

Por ello voy a ir dando una pincelada al funcionamiento básico del cerebro, sus distintas partes, las neuronas, la comunicación intersináptica, los neurotransmisores, así como la influencia de todo esto en el funcionamiento del cuerpo desde la funciones más básicas hasta los procesos más complejos.


LAS NEURONAS

Nuestra capacidad para pensar, sentir o recordar depende de algo tan minúsculo como las neuronas. Estas células nerviosas son procesadores biológicos únicos, que codifican, transmiten y computan la información necesarias para que realicemos nuestras funciones a través del impulso nervioso.

El cerebro con sus aproximadamente 100.000 millones de neuronas utilizan hasta 19.000 de los 30.000 genes que componen el genoma humano, y se enlazan entre sí formando 1000 millones de conexiones por cada milímetro cúbico de corteza cerebral. Cada neurona se conecta con una media de otras mil, formando millones de circuitos lineales, que a su vez se entrecruzan con redes complejas de número desconocido. Todo el sistema se organiza en distintos niveles ordenados jerárquicamente, pero dependientes unos de otros: desde lo más básico, las moléculas pasando por una célula, los circuitos neuronales y sus redes, hasta llegar a un nivel superior, el funcionamiento de la mente y su comportamiento.

La neurona es una célula del sistema nervioso formada por el soma o centro metabólico de la neurona. Es el lugar donde se fabrican las moléculas y se realizan actividades fundamentales para mantener la vida y las funciones de la célula nerviosa. El interior de la célula está constituido por el citoplasma donde se localizan los mismos orgánulos que en otras células: el núcleo (que contiene el ADN), el aparato de Golgi, lisosomas, mitocondrias, retículo endoplasmático rugoso y liso, etc. Del cuerpo celular o soma salen una serie de prolongaciones, una de ellas es de mayor longitud que las demás llamada axon. 


A través de nuestros sentidos la neurona recibe los estímulos del medio ambiente y los convierte en impulsos nerviosos que se trasmiten a la corteza cerebral donde se procesa la información y se elabora una respuesta. Estas respuestas pueden ser desde la secreción interna de una glándula o una contracción muscular.


SUS DISTINTAS PARTES Y FUNCIONES

- DENTRITAS:

Estas prolongaciones nerviosas parten del cuerpo de la célula y actúan como receptoras del impulso nervioso. Es decir, capturan las señales eléctricas del axón de otras neuronas.

- AXÓN:

Es la prolongación nerviosa de la neurona que propaga la señal eléctrica. A menudo está recubierta de una vaina de mielina que aísla la carga eléctrica y acelera la transmisión del impulso nervioso.

- VAINAS DE MIELINA

Son capas de una sustancia grasosa que cubre de manera intermitente la superficie del axón. Actúan de aislante electroquímico, y esto provoca que la velocidad del impulso sea mayor que si la transmisión fuese lineal. La falta de mielina está asociada con dificultad y enlentecimiento en la transmisión de impulso nervioso (ejemplos: esclerosis múltiple).



- NÓDULOS DE RANVIER

Desempeñan una función especial en la trasmisión del impulso nervioso. El impulso eléctrico salta de un nódulo a otro, aumentando así su velocidad y reduciendo los posibles errores.

- BOTONES SINÁPTICOS

Son ramificaciones al final del axon que permiten que el impulso nervioso se propague en diferentes direcciones, pudiendo conectar con diferentes dentritas de otras neuronas.


EL POTENCIAL DE ACCIÓN: LAS SEÑALES ELÉCTRICAS DEL CEREBRO

Desde principios del siglo XX, con el desarrollo del de los microelectrodos y el osciloscopio, un aparato que recoge y representa las señales eléctricas, es posible escuchar las señales neuronales. No fue hasta 1952 hasta que se descubrió la composición iónica del potencial de acción, de la mano de los fisiólogos y biofísicos británicos Alan Hodgkin y Andrew Huxley.

Así se pudo determinar que la velocidad de conducción del impulso nervioso a lo largo de las fibras nerviosas alcanzaba como máximo 27 metros por segundo. Lo cual implicaba que no podía deberse a flujos de electrones como en la electricidad. Otro tipo de cargas tenían que ser las causantes, los iones (calcio, magnesio, potasio, sodio, cloro, etc.)

- EL POTENCIAL DE REPOSO

Se llama así al estado en el que se encuentra una neurona cuando no está trasmitiendo. Ya se sabía que las neuronas mantienen concentraciones diferentes de distintos iones en el interior y el exterior de la célula. Este estado de reposo se produce por una diferencia de cargas a ambos lados de la membrana neuronal cuya diferencia de potencial es de unos -70 milivoltios (mV). Este estado de tensión se debe al desbalance en las cargas eléctricas dentro y fuera de la neurona, concretamente en el interior y el exterior del axón.


- EL POTENCIAL DE ACCIÓN

Cuando la membrana de la célula se despolariza, es decir, cuando el valor del potencial se hace menos negativo, es cuando se produce el impulso (el estímulo). Antes he hablado de iones y la pregunta es: ¿Qué tipo de iones permanecen fuera y dentro de la célula?

A través del osciloscopio y el experimento con las neuronas de un calamar, cuyos axones gigantes miden 1 mm de diámetro, 100 veces mayor que las de un mamífero, dieron con la respuesta de que se trataba del ion más abundante, el sodio. Esta estimulación se inicia en los mensajes que las dentritas recogen de su alrededor. Tales mensajes se van concentrando en el soma, en particular donde comienza el axon. Si estas estimulaciones son suficientemente intensas generarán un disturbio en la base del axón, cuya consecuencia va a ser que en el punto de intercambio (nódulo de ranvier) más cercano a la base del axón se abran ciertos canales que permiten el libre flujo de Na+ al interior del axon. La carga eléctrica cambiará aproximadamente de -70 mV a + 30 mV. Este potencial de acción generará nuevos disturbios (desbalance de cargas en las zonas adyacentes) en las áreas adyacentes del interior del axón que van a afectar al próximo punto de intercambio. A toda esta secuencia de potenciales de acción es lo que se conoce como impulso nervioso.

 
 

- EL PERIODO REFLACTARIO

Es el tiempo que tarda una neurona en retomar el potencial de reposo. Durante este período de recuperación, la neurona es incapaz de emitir otro impulso nervioso.

El cuerpo y las emociones

El cuerpo es sin duda un vehículo importante para el terapeuta en la identificación de ciertas acciones que el cliente lleva a cabo sin darse cuenta. Hacer que lo repita y lo exagere todo lo que pueda puede tornarse esclarecedor, puesto que forzamos con ello a que lo implícito se vuelva más explícito, favoreciendo así un proceso a través del cual se irá volviendo cada vez más consciente. 
 
Uno de los principios básicos de la terapia Gestalt considera que: "El todo es mayor que la suma de todas sus partes", y por lo tanto el cuerpo y sus estados somáticos están estrechamente relacionados con la experiencia emocional subjetiva. 
 
Imaginemos que un cliente expone que está iracundo y lo dice con un tono de voz apagado, sin moverse recostado en la butaca, con una media sonrisa y sin aceleración alguna en su ritmo cardiaco.
 
El cuerpo, el timbre de voz, lo que hace con sus brazos y manos es un material importantísimo para trabajar, ya que el cuerpo en sí mismo es un vehículo que puede llevar al cliente a su emoción o viceversa; la emoción puede conectarlo con el cuerpo, haciéndolo sentir más consciente, más presente.
 
Eso sí, hay que tener especial cuidado de no apresurarse en interrumpir el proceso prematuramente, ya que podemos enterrar la emoción del cliente y con ello la oportunidad de oro de darse cuenta de qué le está pasando. 
 
Si para ello hace falta hacer que emplee el cuerpo para expresarse lo haré siempre de una forma controlada, por ejemplo: Si pretendo que descargue su ira contra alguien, le proporcionaré una colchoneta que represente a la persona contra la que poder descargar todo su enfado, así como poder sacar su niño interior y permitirle que se tire al suelo a revolcarse, jugar y/o hacerle pintarrajear una lámina en blanco. 

 
 
Como puntualiza Serge Ginger en su libro -La Gestalt, una terapia de contacto -,
 
  • "En Psicoanálisis se habla del cuerpo pero no se le mueve.
  • En Psicodrama el cuerpo se mueve pero no se habla de él
  • En Gestalt el cuerpo se mueve y se habla explícitamente de él."
Involucrando al cuerpo a través de observar lo que ocurre en la superficie (gestos, timbre de la voz, expresión facial) y sin duda en conjugación de la toma de conciencia verbal, se pretende que afloren sentimientos asociados, que aunque provengan de la niñez e incluso en las primeras semanas de vida, surgen en el "aquí y ahora".

De nada sirve perderse en el pasado en la búsqueda del "por qué", ya que el texto y el contexto de lo que fue ha cambiado y sólo un darme cuenta del "cómo" sigo condicionado por lo qué ocurrió, me va a permitir un verdadero avance.

Los introyectos y la neurosis


Nacemos indefensos y necesitados de los cuidados de los demás. La primera etapa es de absoluta confluencia con la madre y sólo desde nuestro centro instintivo interactuamos con el mundo exterior, sin perdernos con la inmensa gama de olores, colores y texturas que nos rodea.

Cuando comenzamos a ir adquiriendo una mayor autonomía la forma de contacto pasa a una segunda fase de exploración,  masticación y nutrición del exterior. Este modo de contacto es lo que se llama "introyección", cuyo vocablo va precedido del prefijo “intro” (hacia adentro). Es el modo de cómo vamos aprendiendo a interactuar y aclimatarnos con el medio que nos rodea.

Pero, ¿Qué ocurre cuando nos tragamos algo sin masticar? Eso hará que tengamos que escupirlo o si llega al estómago nos pueda sentar mal. Cuando la introyección como modo de contacto se utiliza como mecanismo interruptor de la verdadera necesidad, hablamos de mecanismo de defensa o mecanismo evitativo. Es aquí cuando una creencia la hemos tragado sin digerir, y esto puede ser contraproducente; no es entonces hasta que pongamos en cuestión ciertos modelos y los pasemos por el filtro del auto-criterio, cuando comenzamos a ser fieles a nosotros mismos.


No ser conscientes de ello puede hacer que repitamos comportamientos que nos llevan al mismo lugar una y otra vez, no responsabilizándonos de ellos y colocando fuera parte de la culpa de nuestros fracasos y frustraciones. Teniendo en cuenta que la autonomía personal y social es la capacidad del individuo de tomar decisiones, por sí mismo, para su pleno desarrollo vital, muchas de las acciones que llevamos a cabo a lo largo de nuestra vida están condicionadas por la educación recibida y propia corriente sociocultural en la que crecemos. No son los obstáculos contextuales, que estos existen, los que generalmente nos impiden auto-realizarnos, si no uno mismo desde la inconsciencia, su negación a crecer y no responsabilizarse plenamente de lo que hace, lo que le conduce a establecerse en un modelo de vida donde el contacto se torna complejo y donde el individuo vive insatisfecho y atormentado.

Es lo que se conoce cómo neurosis; término que se dejó de utilizar por psicología científica y la psiquiátrica y reemplazándolo por los actuales trastornos de la ansiedad entre otros (ansiedad, fobias, trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo, crisis de pánico y trastornos somatoformes).


Por lo tanto, la neurosis podría definirse cómo explica Claudio Naranjo en su libro "Carácter y Neurosis" como: - Un proceso de la degradación de la conciencia humana -, concretando un poco más el neurótico sería el que mantiene elevados mecanismos de defensa para no enfrentarse a emociones, pensamientos, o instancias de la realidad (tanto interna como externa) que le resultan amenazantes. Adopta otras creencias y comportamientos que lo alejan de su verdadero ser, no se hace responsable y actúa de forma incongruente a sus necesidades.

El auténtico sí mismo

Ahondando un poco más sobre el carácter, este contiene una serie de rasgos que nos define en cuanto a la forma de cómo contactamos con el mundo que nos rodea. Fritz Perls, al que se le atribuye la paternidad de la terapia Gestalt, hablaba de 5 capas o estratos para referirse a la neurosis, término que se podría definir como: Una pérdida de la función "personalidad", donde las respuestas que damos ante determinadas situaciones no están actualizadas o se anteponen a nuestras necesidades.

Una de ellas es "jugar a" lo que no somos, lo que nos conduce a colocarnos una serie de ropajes para cada ocasión y fingir comportamientos con el fin de reclamar atención, ser aceptados por los demás, sentirnos queridos, etc. Estos arquetipos pueden ser de diversa índole, desde el niño quejumbroso, el matón, la niña buena, el interesante, etc, con el fin de sacar rédito de una situación o para impresionar a los otros.

La identificación reiterada con estos personajes de forma inconsciente nos van alejando de nuestra verdadera esencia, de mi ser real. Me gusta una frase que Joan Garriga menciona en su libro -La llave de la buena vida- y que dice: "Si quieres montar en bicicleta, no te inventes un rol de ciclista".

Existen cuatro miedos principales innatos al ser humano. Todos tienen un valor de supervivencia básica y nos acompañaran a los largo de todo nuestro ciclo vital. Probablemente el miedo al miedo causa más problemas en nuestras vidas que el miedo en si mismo. Conocerlos bien ya es un buen contacto para identificar algunas de mis trampas y ser consciente de cuando me desvíe en exceso de mi verdad y esté incurriendo en falsas apariencias.


Son estos:

1) Miedo a la muerte, a ser aniquilados.
2) Miedo a la soledad, a ser abandonados.
3) Miedo al rechazo, a no ser queridos.
4) Miedo al fracaso, a la vergüenza frente a los otros.

El mantenerse fiel a uno mismo, aprender a soltar sin quedarme pegado a algo o a alguien, permitiendo dar entrada a lo nuevo y comprender que existe un perfecto equilibrio vital, viviré más cercano a mi verdadero ser, seré más auténtico.


El automático

En ocasiones, con la educación que recibimos de nuestra familia origen, la de nuestra etapa académica, el aprendizaje y las habilidades que vamos desarrollando de la participación social en cada uno de nuestros diferentes ámbitos, así como de las propias experiencias vividas, se van estructurando unas determinadas respuestas y reacciones automáticas en nuestro día a día. Algunas de ellas nos pueden servir o nos sirvieron en ocasiones pasadas sin ser conscientes de que su utilidad hoy, nos puede conducir a frustraciones constantes y a una considerable limitación de nuestros recursos a la hora de encarar determinadas situaciones conflictuales.
La toma de consciencia de uno mismo y un proceso de crecimiento personal y auto-conocimiento pueden facilitar el darnos cuenta de ciertos automatismos rígidos e inconscientes de nuestro carácter.
Mis conocimientos sobre la meditación, el eneagrama de la personalidad, así como el trabajo terapéutico desde la Gestalt te ayudarán significativamente a des-identificarte de aquellos mecanismos obsoletos y dar entrada a otros conscientes, nuevos y más útiles acorde a tus necesidades.