miércoles, 24 de enero de 2018

Las capas de la cebolla

Ahondando más en el carácter, quiero mencionar esa máscara que hemos ido fabricando con el paso del tiempo y que piensa, siente y actúa alejada de nuestra esencia real. A veces desde la culpa, otras veces desde el orgullo, otras desde la envidia, pero en cualquier caso nos mantiene en un estado de insatisfacción constante y no nos permite crecer, ni salir de donde estamos inmersos.

Se trata en realidad de un autoengaño, pues a través de una fobia a la sensación de dolor y vacío, hemos ido cubriendo nuestro verdadero "yo mismo", en una serie de pieles o capas como si de una cebolla se tratase, las cuales creemos que nos protegen, nos dan seguridad y nos hacen menos vulnerables, cuando en realidad el precio que se paga por ello es muy alto pues aflora la frustración y el sufrimiento.




En nuestra sociedad actual está mal visto que expresemos abiertamente las emociones, enfado, tristeza, miedo, alegría, etc., y ni que decir el lubricante externo de la emoción, el llanto, como un excelente canalizador emocional que emerge de dentro hacia afuera. Aunque lo que sucede es que la "ex-presión" se opone a la "im-presión" (presión hacia dentro), que nos daña. Lo que prima es el automatismo de la ejecución de innumerables clichés ,el razonamiento y la previsibilidad del comportamiento. De esta forma pretendo buscar el reconocimiento de los demás, tener prestigio y buena valoración laboral y social. Pero me surgen dos preguntas: ¿Cómo puedo lograrlo con cierto éxito si muchas veces soy incapaz de ver lo más obvio? ¿Como conseguirlo desde ese eterno conflicto entre lo que debo y lo que deseo? Esta reflexión me lleva a la conclusión de que suele existir un empecinamiento en construir la casa desde el tejado o intentar fabricar un mueble sin tener la madera; un afán de jugar al adulto sin haber madurado. El individuo ha dejado de tener un estructura de carácter unificada a hacerse añicos, observado el mundo que le rodea de forma polarizada. Si no recuperamos una gran parte de ese material negado (es decir, reconocer todo el abanico de registros hasta el opuesto de la polaridad), será tarea inútil atender mis ciclos de necesidad, tendré escasos recursos para gestionar situaciones y cada vez menos energía vital para encarar el mundo.

Haré referencia a Abraham Maslow, uno de los fundadores de la psicología humanista y su jerarquía de necesidades, donde sólo desde la satisfacción de las necesidades más básicas o "fisiológicas" podremos ir subiendo al siguiente nivel hasta llegar a las de "auto-realización".


 
 
Si nos referimos a la necesidad biológica de la micción, es obvio que nuestra vejiga cuando esté llena, nos hará sentir la necesidad urgente de orinar. Pero con aquellas necesidades más complejas será mas sencillo confundirnos en su identificación. 

Desde ahí es fundamental reconocer cómo me vivo frente al cómo me rijo, pues es lo que me va a permitir quitar parte de la armadura del carácter y acercarme un poco más a mi auténtico ser. 

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